Construido para ser amado. Historia de terror

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Fui construido para ser amado esa fue la única intención con la que mi creador me hizo, ojalá pudiera haber tenido eso con Jenny

Fui creado para ser amado y para dar amor a cambio, esa fue la única intención con la que mi creador me hizo, así que cuando mi nueva madre me trajo a casa para conocer a mi nueva hermana, mi corazón saltó de emoción ante la idea de finalmente cumplir el propósito de mi vida.

-Jenny- Dijo mi nueva madre
-Ven aquí

Miré ansiosamente mientras mi nueva hermana saltaba a la cocina, este hermoso ángel con cabello dorado y ojos brillantes era Jenny, la ame en el instante en que la vi, me encantó que ella y yo tuviéramos casi el mismo tamaño, aunque era un poco más pequeño.

-¿Qué pasa, mamá?- Ella preguntó.
-Hoy recogí algo para ti en la ciudad- Dijo nuestra madre, me regaló alegremente a Jenny.
-¿Qué piensas?

La reacción de Jenny fue más fría de lo que esperaba, ella me miró por un momento y parpadeó. –

-Es un peluche- Dijo.
-Sí- Dijo nuestra madre.
-¿Te gusta? Los labios de Jenny se curvaron en una sonrisa, pero la alegría nunca llegó a sus ojos
-Sí- Dijo ella,
-Es hermoso, gracias, mamá

Ella me tomó en sus brazos, me dio un abrazo y me llevó a la habitación que compartiríamos. Tal vez esto estará bien después de todo, pensé para mí mismo.

Jenny me colocó en una silla en la esquina de nuestra habitación, esperaba que me sentara ahí cada vez que no jugara conmigo, luego pensé, una vez que llegue la hora de dormir, seguramente nos acurrucaríamos bajo las sábanas de la gran cama al otro lado de la habitación, sin embargo, esto nunca sucedió, lo más que podía interactuar conmigo era darme una mirada sospechosa desde el otro lado de la habitación, a veces, esa mirada fue acompañada por un escalofrío, eso lo confirmó: mi nueva hermana no me quería, estaba devastado.

Decidí que tenía que mostrarle de alguna manera que era digno de sus afectos, necesitaba que supiera el amor que estaba dispuesto a darle, entonces, una noche, cuando se apagaron las luces, y estaba seguro de que Jenny estaba dormida, canalicé toda la energía que tenía en mis extremidades de tela y relleno, después de lo que parecieron horas, para mi emoción, finalmente comenzaron a moverse, sí, había aprendido a controlarlas torpemente, como todo esto era nuevo, me levanté de la silla y me dirigí hacia la cama de Jenny. ¡No tenía idea antes, que comenzar a moverme me llevaría tanta energía! Logré llegar solo a medio camino antes de que no pudiera ir más allá, fue ahí donde me dejé caer, obligado a esperar hasta la mañana.

Por fin, los primeros rayos de sol se filtraron a la habitación desde abajo de la cortina de la ventana y mamá llegó a la puerta como siempre lo hacía.

-Jenny, es hora de … Se detuvo de repente.
-Jenny, ¿qué está haciendo tu peluche en el piso?
-No sé- Dijo Jenny atontada. ”
-No lo puse ahí
-Tonterías, Jenny- Dijo la madre.
-Tienes que cuidar mejor tus cosas, jovencita
-Pero yo…

Antes de que Jenny pudiera protestar más, nuestra madre la interrumpió.

-No hay más palabras, Jenny. Baja las escaleras y come tu desayuno- Ella cerró la puerta, dejándonos en paz una vez más.

Jenny se levantó de la cama y se acercó lentamente a donde yo estaba, se movía con tal inquietud, como si fuera a explotar en cualquier momento, por fin me recogió, era la primera vez que lo hacía desde el primer día de mi adopción y la sensación era dulce, sin embargo, fue de corta duración, ya que un momento después, ella me colocó firmemente en la silla de la que había venido, ella me miró, no con sospecha esta vez, sino con algo así como preocupación quizás fue miedo.

-Jenny, date prisa- Nuestra madre llamó desde abajo, Jenny obedeció, saliendo rápidamente de la habitación.

Ahora entendí, por supuesto, simplemente era demasiado débil o demasiado nuevo para caminar, para hacer el viaje a través de la habitación lo único que había que hacer, era practicar. Cada noche, cuando estaba seguro que Jenny se había ido a la cama, bajaba de mi casa y me aventuraba por la habitación, durante las primeras noches, cada vez que sentía que mi energía y fuerza me abandonaban, volvía e intentaba subir a la silla con todo lo que me quedaba, al principio, simplemente me desplomaba en el piso delante o debajo de la silla y por las mañanas, cuando Jenny me descubría, me veia con la misma expresión de confusión y preocupación. Nunca me deje de sentir rechazado, pero el dolor que sentí solo me hizo estar más decidido a mostrarle a Jenny lo valioso que era.

Tal como esperaba, caminar se hizo más y más fácil, dentro de dos meses, podría llegar a la cama de Jenny, la primera vez que me descubrió allí, en el piso junto a su cama, gritó, para mi completa sorpresa ni siquiera me recogió, sino que salió corriendo de la habitación, momentos después, ella regresó con mamá.

-Ahí- Dijo Jenny, señalándome.

-Jenny- Dijo nuestra madre,
-No seas tonta. Tu peluche simplemente se cayó de la cama mientras dormías
-Pero no me acosté con eso- Dijo Jenny
-Lo juro

Nuestra madre sonrió dulcemente.

-Jenny, está bien dormir con tu peluche si quieres. No necesitas inventar cosas
-Pero yo..
-Ahora, es suficiente- Dijo nuestra madre
-Levanta tu peluche y baja para desayunar
-No lo tocare- Dijo Jenny.
-Jennifer- Dijo nuestra madre con firmeza.
-Deja de actuar en este instante Levanta tu peluche ahora

Jenny parecía derrotada, ella vaciló, y luego lentamente se acercó a mí, mamá vio como lentamente me levantaba y me colocaba en la silla,

-Gracias- Dijo nuestra madre.
-Ahora vamos, antes de que tus panqueques se enfríen

Me dejaron ahí, por la obvia aversión que Jenny sentía por mí, sin embargo, no podía rendirme, tenía que mostrarle lo cariñoso y cálido que podía ser, y estaba casi ahí.

La noche siguiente, apenas pude contener mi emoción, me sentí bien, me sentí listo, en el fondo, sabía que podía hacer esto, como ya era mi costumbre, salté de mi silla y crucé la habitación, solo cuando llegué a la cama de Jenny comencé a cansarme, alcé la mano, agarré el borde del colchón de Jenny y me alcé hasta donde ella dormía.

Por fin, estaba a su lado, mi dulce hermana, aquí era donde había deseado estar, me senté por un largo tiempo, solo mirando a Jenny dormir, se veía tan tranquila, su pequeño pecho subiendo y bajando, el mínimo ronquido surgió en cada exhalación, el amor y la emoción que corría a través de mí casi me hicieron temblar, es el único sueño de todas las criaturas como yo, el ser amado y apreciado por una niña como Jenny, es para lo que fuimos hechos, sin eso, no somos nada.

Ahora era mi oportunidad para mostrarle a Jenny lo cariñoso y reconfortante que podía ser, avancé despacio hacia su rostro, la única parte de ella que estaba expuesta en un mar de mantas y almohadas, me envolví en su cabeza lo más fuerte que pude, se sintió maravilloso hacerlo, ojalá hubiera podido hablar en ese momento, porque hubiera gritado una y otra vez:

-¡Te amo, Jenny! ¡Te amo!”

La sentí comenzar a moverse debajo de mi, sus movimientos se volvieron más y más erráticos, una mano se levantó de la manta e intentó alejarme, mientras tiraba fuertemente, más firme la sostuve, tenía que mostrarle que esto era bueno, ella necesitaba saber que así era como tenían que ser las cosas, pero aun así trató de liberarse de mi abrazo, el agarre se convirtió en garras, intentó sentarse, pero no la dejaría, pronto sus acciones comenzaron a disminuir, sus esfuerzos se volvieron menos y menos urgentes, hasta que finalmente toda la tensión pareció dejarla, esto era con lo que había estado soñando, ella ya no estaba asustada de mí, aceptación al fin.

Nuestra madre llamó a la puerta a la mañana siguiente como lo hacía normalmente, pero Jenny no se movió, esto fue muy inusual, y me preocupé cuando pasó el tiempo, y mi hermana aún no se había movido, mamá entró y llamó a Jenny, lentamente, se acercó a la cama donde nos acostamos, miré en confusión cuando mi madre cayó de rodillas, ella soltó un grito que no había escuchado nunca, sabía que algo estaba mal con Jenny.

Esa fue la última vez que vi a mi hermosa hermana, la extraño todos los días, pero no todo es malo, vivo en la habitación de mamá ahora, ella me habla bastante a menudo.

-Tú, mi pequeña querida, dice ella.
-Fuiste el último regalo que le di, debió de amarte mucho, pero tenía miedo de avisarme, supongo que las chicas grandes no duermen con peluches

Ella sigue esto con una risa pequeña, a medias, y luego comienza a llorar una vez más, como se ha convertido en su hábito, cada noche sin embargo, me lleva a la cama con ella y me abraza fuertemente.

Fui creado para ser amado y para dar amor a cambio, esa fue la única intención con la que mi creador me hizo, ojalá pudiera haber tenido eso con Jenny por más de una noche antes de que ella se fuera, sin embargo, está claro que mi madre me necesita ahora, y yo a ella, y juntos, encontramos amor y consuelo el uno en el otro.

Escrito por Jdeschene

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