Las bolas de fuego brujas

Las bolas de fuego. Brujas. Leyendas de México

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En la cultura mexicana las brujas (las bolas de fuego brujas) son mujeres que tienen la capacidad de extraer la sangre de los bebes recién nacidos dejándoles como huella de lo sucedido moretones que muchas veces pasan desapercibidos, pero de ignorarse pudiendo acabar con la vida del infante como sucedió en un viejo poblado de Coahuila que fue abandonado por sus habitantes debido al continuo fallecimiento de los infantes y violencia con que comenzaron a atacar estos siniestros seres.

Todo comenzó un domingo cuando todos los habitantes de un pueblo de Coahuila se encontraban en la iglesia y lograron escuchar un gran estruendo que pudo oírse a una gran distancia provocando que todo mundo saliera a mirar que estaba ocurriendo y logrando observar como una bola de fuego emprendía el vuelo rodeándolos y durante unos diez minutos atemorizando a todo mundo y desapareciendo entre un grupo de árboles que ocultaron al siniestro ser que regreso algunas horas más tarde y cada noche.

A partir de ese día algunas familias comenzaron a colocar en sus entradas y ventanas hierbas con las que formaban una cruz intentando protegerse de aquella bola de fuego que se comentaba entre las personas que se trataba de una bruja que estaba en busca de recién nacidos a los que les succionaba la sangre cada noche para alimentarse, dejándoles pequeños moretones imperceptibles que a la larga terminarían acabando con su vida, obligando a las madres de estos pequeños a llevarlos cada noche a dormir a su lado y provocando de esta manera que aquella bruja se tornara más y más violenta por la falta de comida.

Esta situación inicio a afectar a muchos de sus habitantes quienes permanecían en constante vigilancia para proteger a sus seres queridos, hasta el punto en que ya no podían dormir o trabajar tranquilos ni un solo segundo y manteniendo sus pensamiento en la manera de impedir los constante ataques que dejaron a numerosas personas heridas, motivo por el cual muchos iniciaran a abandonar sus hogares para mudarse a otras partes donde no existiera este fenómeno que mantenía a los niños en un constante peligro.

Hoy en día este pueblo continúo completamente solo, dejando las ruinas y cimientos de las antiguas construcciones desmoronándose lentamente con el paso del tiempo y quedando solo como un recuerdo de aquellos tiempos en que sirvieron como resguardo para sus habitantes.




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